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miércoles, noviembre 20, 2013

En Tucuman la merma por las heladas fue de 30%


Este año agrícola, en Tucumán, tuvo diversos inconvenientes, sobre todo climáticos que tuvieron que sortear diversos sectores, a los que los productores de arándanos debieron enfrentar para lograr un mejor año. Por ello entrevistamos al responsable de exportación de la empresa Frutucumán, Diego Décima, quien opinó al respecto, según publicó La Gaceta.

- ¿Cómo va el desarrollo de la cosecha en cantidad y precios?

- La temporada 2013 se presentó con muchas expectativas para los arándanos tucumanos, ya que países competidores tuvieron problemas climáticos que causaron una pérdida importante de la oferta, algunos con problemas de calidad. No obstante, Tucumán sufrió heladas en julio/agosto que generaron dos problemas: por un lado, pérdida en la oferta inicial y, por otro lado, un retraso de la cosecha.

Nuestras estimaciones hablan de una merma en Tucumán, en esta temporada, de un 25% a un 30%.

Con respecto a los precios, los mismos comenzaron altos, comúnmente como sucede temporada a temporada, y fueron cayendo a medida que arribaba la fruta a los mercados tradicionales. Los mismos se han podido mantener a niveles aceptables estas dos últimas semanas, lo que producirá que Tucumán pueda seguir embarcando, inclusive hasta la semana que viene, algo que no fue común en temporadas anteriores.

- ¿Cómo fue la disponibilidad de mano de obra para cosecha?

- La mano de obra estuvo adecuada a la disponibilidad de la fruta. En ningún momento, por lo menos en el caso de quienes estamos trabajando con Frutucumán, tuvimos problemas en cuanto a la disponibilidad de mano de obra para cosecha y empaque.

- ¿Cómo se presentó la calidad y la producción, a pesar de las inclemencias climáticas?

- A pesar de que los problemas climáticos y la reducción de entre el 25% y el 30% del volumen de la oferta tucumana, la calidad de la fruta estuvo bastante bien. Los clientes están muy satisfechos con la calidad de la fruta tucumana. Asimismo se puede observar que los clientes, a pesar de que ya han pasado entre 5 y 6 semanas de la temporada, siguen demandando nuestra fruta, porque la calidad sigue estando a la altura de los mercados.

- ¿Cómo funcionaron los medios de transporte? ¿Utilizaron Ezeiza y Tucumán?

- Hemos utilizado tanto Ezeiza como el aeropuerto de Tucumán, como medios de transporte de nuestra fruta en esta temporada.

Pero cada vez usamos menos al Aeropuerto Internacional de Ezeiza porque, logísticamente, el Aeropuerto Benjamín Matienzo de Tucumán nos permite ganar tiempo, en algunos casos entre uno y dos días, lo cual para nuestros clientes es muy importante.

Cuanto más rápido ellos puedan contar con nuestra fruta, pueden distribuirla de una mejor manera.

- ¿La idea es continuar con el flete aéreo o mandan algo en barco?

- Tenemos variedades para ambas forma de transporte, pero esto también tiene que ver con la oferta que existen en los mercados.

Comúnmente, la temporada tiene unas siete u ocho semanas de trabajo. El transporte aéreo prevalece desde el inicio de la temporada, y se desarrolla durante unas cuatro o cinco semanas, quedando el resto para los embarques marítimos.

- ¿Las obras del Aeropuerto Benjamín Matienzo funcionaron como esperaban?

- Las obras en el aeropuerto nos han permitido ser más precisos con la logística, ya que la fruta llega al aeropuerto y, de inmediato, se le puede dar el servicio de frío y de transporte, necesarios para mantener la calidad que el cliente y el mercado exigen.

- ¿Cuáles son los aspectos a mejorar hacia el final de la campaña o en la próxima campaña exportadora de arándanos?

- Este producto exige un trabajo profesionalidad en el manejo de cada eslabón de la cadena del negocio, y esa profesionalidad debe ser bien coordinada y experta, porque es una operación y exportación muy violenta (muy activa, de ritmo intenso). Imaginemos que estamos exportando una producción importante en no menos de dos meses.Por tal motivo, hay muchas cosas a mejorar, en lo logístico, por ejemplo, tener la disponibilidad de los transporte desde el inicio hasta el final. Respecto a la producción, poder contar con variedades que nos permitan llegar a tiempo a los mercados demandantes tradicionales. En el aspecto comercial, creo que debemos pensar en desarrollar estrategias para que nuestra fruta pueda ser aprovechada de la mejor manera por el cliente, creando ventajas competitivas y, asimismo, desarrollar mercados aun no descubiertos o poco explorados, que estarían dispuestos a consumir nuestra fruta

domingo, noviembre 03, 2013

Salio el primer Boeing 747 charter con arandanos directo desde Tucuman a Miami


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TRIPULACIÓN. Terry Converse, Michael Yatsko y Carlos Detres, en cabina.

Botoneras hasta en el techo, palancas y pantallas, tres asientos mullidos, pero angostos. En la cabina del Boeing 747 todo está a mano. No hay espacio para desplazarse, salvo hacia la puerta. Sin embargo, eso es suficiente para manejar una de las naves más grandes del mundo. Un avión mítico. Terry Converse, uno de sus pilotos lo sabía y por eso accedió a ofrecer una especie de "city tour" para LA GACETA. Es miembro de la Fuerza Aérea norteamericana y piloto comercial. 


Ya le habían comentado el revuelo que causaría la llegada de esa mole voladora de dos pisos y 74 metros de largo, por eso no estaba sorprendido. La de ayer fue la primera vez que uno de estos aterrizó en la provincia; lo volverá a hacer el 31 de octubre. Arriba estaban sus otros dos compañeros de tripulación: Carlos Detres y Michael Yatsko. 



En el segundo piso, además de la cabina, está el baño y la cocina con café, frutas y unos snacks. Le sigue una fila de dos asientos como de pasajeros y una puerta que lleva a dos habitaciones para dormir por turnos. "Aquí no hay azafatas, nosotros nos ponemos los delantales y servimos", bromeó Detres, en un caribeño spanglish. Tampoco está la clásica escalera caracol que comunica el bar con la primera clase, contó. Esto es porque se trata de un avión de carga. Todo el primer piso es como un gran tinglado con rieles por los que corren y se acomodan los pallets. Ayer los pasajeros eran 100 toneladas de arándonos frescos (de Tucumán y Salta) con destino a Miami y Los Ángeles. 



"No es el aeropuerto más chico en el que aterrizamos -explicó Converse- también lo hicimos en Manaos y Curitiba", dijo y eso cayó como un consuelo. 



Minutos antes, el jefe del aeropuerto, Marcelo Persia, había contado que fueron dos meses intensos los que necesitaron para cumplir con todos los requisitos que exige la llegada de un avión así: estudios para el peso y la movilidad, los mejores horarios para operar, entre otras cosas. A las 9.40 hizo el primer contacto con la torre de control del aeropuerto Benjamín Matienzo, contó uno de los controladores, Jaime Ballivian, y desde ahí les fueron informando en inglés las condiciones para el descenso. Minutos antes de las 10 de la mañana ya había aparecido en el cielo tucumano y cerca de las 10.15 tocó la pista. 



Los curiosos que se acercaron hasta las rejas no podían más de la emoción. Mario se había escapado del trabajo y confesaba que no estaba arrepentido porque había logrado registrar un momento único. "¡Es el avión de las películas!". Juan Eduardo, de 4 años, y Juan David, de 7, estaban con su abuela. Los chicos, fascinados, le hicieron prometer que los llevaría de vacaciones en uno de esos. 



Como marca la tradición, un chorro de agua del camión de bomberos mojó toda la nave a modo de bautismo. "Se lo hace cada vez que un avión llega por primera vez", explicó Persia. También se lo hace antes que despegue el primer vuelo con arándanos, agregó Fernando Martorell, del área de Promoción de Exportaciones del IDEP y el coordinador de la campaña de arándanos. Después del aterrizaje, ese fue uno de los momentos más emocionantes. Los que habían podido subir a la terraza estaban como locos sacando fotos. 



Unos minutos antes, el avión había sido remolcado por un paymover (camión) hasta la plataforma central donde se estaba comenzado a preaprar la carga. Por sus caracterítiscas no puede circular por la pista encendido. Dos horas y media tenían los operarios para subir las 100 toneladas de fruta; luego la nave partiría a EEUU, previa pasada por Iquique para cargar más combustible. Fue una visita relámpago que pasará a la historia.

Fuente LA GACETA